Pelado Manija
En 2007 fuimos con mi vieja a la clínica Santa Isabel, en floresta, por algún motivo que no recuerdo y que tampoco viene al caso. Al llegar, pasamos a una sala de espera que era más bien un pasillo. Creo no exagerar si digo que había cuatro sillas en menos de 2 metros cuadrados. Era asfixiante. O íntimo. Como ustedes lo prefieran.
Había una persona ahí sentada. Un flaco, alto, pelado, con auriculares in-ear escuchando techno a un volumen considerablemente alto. A mí sólo me llamaron la atención los auriculares. Los conocía. En aquel entonces tenía un Motorola SLVR L7. Venían sin plug 3.5mm para auriculares: una tortura. La ficha venía de costado y todos los auriculares que comprabas -truchos, obvio- se rompían al poco tiempo. Muchos directamente no funcionaban o se escuchaban bajito. Había adaptadores mini-USB a plug 3.5mm: Siempre se escuchaban bajo porque no venían potenciados. Pero los de él se esuchaban muy alto. Necesitaba saber qué había hecho.
Me siento al lado del tipo. Mi vieja se sienta frente a él. Yo saco mi teléfono y me pongo a hacer algo, no sé qué, probablemente sólo lo saqué para que el techno-guy viera que teníamos el mismo teléfono. Yo ya lo sabía sin haber visto el suyo.
Al tener el teléfono en mis manos, él gira un poco su cabeza y se sorprende. Se saca un auricular y vuelca la música en el aire. Era lo suficientemente molesta como para entorpecer su intento de hablarme. Se quedó en silencio un instante y sacó su teléfono del bolsillo para pausar la música. Ahora sí, me habla.
Me muestra que, tal como lo pensaba, teníamos el mismo teléfono. No mucha gente tenía ese. Todos se compraban el V3i, o el Nokia 6131. Comienza a contarme sobre todos los mods que le había hecho, me mostró los skins que tenía en su teléfono, el reproductor de música que le había instalado y varias pavadas más.
Hasta ese momento lo máximo que le había hecho al mio era modificarle unos parámetros con un programa que se llamaba Motokit para cambiarle el splashscreen y aumentarle la cantidad de íconos en la cuadrícula del menú principal. Todo un hacker a mis 14.
Como espectadora de esta charla técnica que se armó entre un pelado techno random de unos veinti tantos y un pibe de catorce estaba mi vieja que, claro, no entendia un pomo de lo que estábamos hablando. Quizás ahora le caía la ficha de qué es lo que hacía con la compu hasta tan tarde o por qué en el historial del explorador de la computadora había tantas traducciones ruso a español.
En un momento, luego de entre aproximadamente cinco minutos y una hora de charla, se abre la puerta del consultorio y llaman al tipo. Este sin dudarlo mucho se levanta y me da su teléfono en la mano. ‘Chusmealo. Ahora vuelvo.’
En ese momento me pareció un montón que un desconocido me deje su celular. Hoy también lo sería probablemente. Recuerdo usarlo y notar que era un avión al lado del mio, que tenía instalado iTunes y que la interfaz toda negra y blanca muy minimalista era estéticamente superior a lo que yo tenía. Mi vieja me miraba sorprendida. Yo más sorprendido que ella recuerdo decirle: ‘Está buenísimo!’
El Pelado Manija salió luego de unos minutos, le dí su teléfono y me dijo: “Entrá a ModMyMoto, ahí está todo.”
Debe ser una de las primeras personas manija de la tecnología que recuerde. Capaz anda por 4chan ahora.